Helado de plátano y chocacao (V)

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Ingredientes:

– 1 plátano.

– 1/2 aguacate (o un puñado de anacardos).

– 1 cucharadita de cacao en polvo.

– 1 chorrito de la bebida vegetal que más te guste (yo le puse de avellanas).

Elaboración:

Se mezclan todos los ingredientes en el vaso de batir y se le da candela (lo cual me hace pensar que también le iría bien un pellizco de canela) hasta que quede una crema fina y untuosa. Se pone un algún recipiente de cristal o barro, y al congelador para que helifique (palabra que me acabo de inventar).

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Ajoblanco de anacardos al aroma de albahaca (V)

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Ingredientes:

– 150 g de anacardos.

– 200 g de pan duro (o unas regañás).

– 2 dientes de ajo.

– 1/2 vaso de aceite de oliva virgen extra.

– 2 chorritos de vinagre de manzana.

– 3/4 de litro de agua fresca.

– 3 hojas de albahaca fresca.

– Sal al gusto.

Elaboración:

Dejar los anacardos en remojo la noche anterior (si son crudos, si son tostados o fritos no es necesario), mezclar con el resto de los ingredientes y batir hasta que quede bien fino. Enfriar en la nevera hasta que se ponga a punto de nieve, rocío o escarcha, y tomarlo con los ojos cerrados para mayor deleite.

Nota: Si lo quieres hacer hiperfresquilicioso prueba a añadirle unos cubitos de melón. También le van que ni tintaos los triángulos de pepino y las bolitas de melocotón. Ah, y eneldo, la especia que mejor conjunta con el blanco.

Albóndigas de berenjenas con salsa de tomate (V)

albondigasdearrozconsalsatikamasalaIngredientes:

– 1 berenjena hermosa.

– 1 chalota.

– 1/2 lata de aceitunas negras sin hueso.

– 1 cucharada de aceite de oliva.

– 1 cucharada de levadura de cerveza.

– 1 cucharada de aglutinante (tapioca, harina de maíz, fécula de patata, lecitina de soja, agar agar…, el que tengas a mano y más te guste).

– 1/2 vaso de vino blanco.

– Perejil picado.

– Pan rallado (o el rebozado que más te guste).

– Sal, pimienta y finas hierbas (y/o las especias que más te gusten).

Salsa de tomate casera.

Elaboración:

Aunque la base puede ser tremendamente versátil y admite las verduras que más te gusten yo la hice solo con la cebolla y berenjena sofritas, una vez doradas añadí las finas hierbas, el vino blanco, la pimienta, y el resto de especias. Luego lo batí todo y le agregué una cucharada de aceite de oliva, el perejil, la fécula de patata, la levadura, un poco de ajo en polvo, formé las bolas, las rebocé y a freír en aceite de oliva bien caliente. También se pueden hacer al horno. Yo la acompañé con una salsa de tomate, pero le va que ni tintá una de champiñones, a la pimienta, a la mostaza, al oporto, salsa verde, la que más que más te guste.

Beans desmochufizadas (V)

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Ingredientes:

– 400 g de beans (las alubias más blancas que tengas).

– 2 cebollas.

– 2 zanahorias.

– 1 pimiento rojo.

– 2 tomate hermosísimo.

– 1 ajo cabezón.

– 1 puerro (opcional).

– 1 ñora o pimiento choricero (opcional, se puede sustituir por un poco de pimentón dulce).

– 1 cucharada de mostaza antigua.

– Pimienta, sal y finas hierbas al gusto.

Elaboración:

Los ingleses hacen la salsa por un lado y las beans por otro, pero menos laborioso hacerlo todo junto…, el resultado es el mismo o mejor. Las he llamado desmochufizadas porque en el Reino Unido, que suelen tomarlas para desayunar, a veces las hacen demasiado dulces, añadiendo mucho azúcar (en mi caso he preferido poner más verduras que desprenden dulzor, como el pimiento rojo, la cebolla y la zanahoria); y lo que es peor, aquello que es insano e innecesario: colesterol, grasas saturadas y crueldad (es decir, bacon). Así quedan mucho más ligeras, sabrosas y saludables, sobre todo cuando tienes unas alubias blancas tan ricas como las que me regaló mi amiga Isabel. El proceso no varía respecto a cualquier otra legumbre, se ponen en remojo la noche anterior y se cuecen a fuego lento con las verduras, las especias y la mostaza. Una vez que estén al dente las alubias se tritura la verdura bien fina, se añade el triturado a la olla y se dejan cocer al parsimonioso chup chup hasta que estén blanditas.

Nota: Si eres un poco capsicófago* y te gusta el picante, las puedes acompañar con una rica guindilla.

*Capsicófago: Comedor de guindillas. Por una especie de “masoquismo benigno” y endorfínica anestesia, la capsaicina, una sustancia endiabladamente picante ha esclavizado a 1/3 de la población convenciéndola de que “pain is good”. Mi amigo Suka, por ejemplo, es un ilustre capsicófago. La cosa es que “todas las moléculas que crean dependencia activan un área cerebral implicada en la gestión de mecanismos de recompensa, es la respuesta a estímulos como la comida, el agua, el sexo o la droga, cosas con las que el cerebro nos recompensa produciéndonos placer, y por lo tanto induciéndonos a repetir la acción, creando así una adición”.

bean

Y aquí Mister Bean, por si alguien aún no sabe cómo es un mochufo.