Pan casero, con harina normal y casi sin amasar (V)

Ingredientes:

– 500 g de harina normal (si tienes de fuerza chachi, pero si no, allá penas).

– 300 ml de agua templada.

– 10 g de panela o azúcar.

– 10 g de sal.

– 2 cucharadas de aceite de oliva.

– 1 sobrecito de levadura.

Elaboración:

Mezclamos la levadura con el agua tibia, el aceite y el azúcar en un recipiente grande y le damos varilla hasta que todo quede bien disuelto. Ponemos una parte de la harina (yo le puse 6 cucharadas colmadas, unos 200 g) y volvemos a darle varilla hasta que no queden grupos. Tapamos con un trapo limpio y dejamos reposar media hora. Pasado ese tiempo la masa tendrá burbujas y habrá crecido, le ponemos el resto de la harina, la sal, y lo mezclamos con una cuchara de palo hasta que nos quede una masa manejable. La amasamos con las manos aceitadas y un poco de harina en la tabla o el mármol para trabajarla mejor y le metemos mano dos o tres minutos. Volvemos a dejarla tapada con un trapo limpio y nos olvidamos de ella al menos una hora (cuanto más nos olvidemos más crecerá). Finalmente le damos otro amasadito breve para quitarle el aire, le ponemos unas semillas si nos apetece, colocamos sobre papel de hornear aceitado en la bandeja del horno, le damos un par de cortes y espolvoreamos con harina para darle un aire rústico, y cubrimos con un bol de cristal aceitado (para que retenga la humedad y quede crujiente y esponjoso). En unos 59 minutos a 200 grados desde horno frío tendría que estar listo (aunque si no lo está déjalo un poco más, que siempre conviene aplicar un poco de sano escepticismo a todo lo que nos cuentan).

Nota: Para cuando tenga una col y harina de centeno haré lo que me contó Josefina que hacía su madre para la masa madre (valga la redundancia): Separaba una pedacito de la masa del pan, hacía una bolita, lo embadurnaba con harina, lo cubría un par de días con unas hojas de col para que se fuera secando y fermentado, y cuando estaba seco por fuera y semilíquido por dentro le desprendía la corteza a la bolita y le ponía lo de dentro (una sustancia viscosa como los textos de Amador Fernández-Savater, que diría el gran Ángel Zapata) a la nueva masa…, y así cada vez que hacía pan. Según Josefina. en su pueblo se hacía una vez al mes pan de centeno, es decir, que el pan se conservaba, al menos, treinta días, no como el de ahora, que compramos unos panes efímeros crujientes de mañana y marmóreos de noche. Era illo tempore, ahora Josefina me confiesa que ya no hace masa madre…, amasa/reposa, amasa/reposa, amasa/reposa…, y hornea.

Nota 2: Este pan lo puede hacer con cualquier harina o mezcla de harinas. Atrévete a probar. Ten en cuenta que las harinas integrales dan unos panes más densos y consistentes. El de harina integral de centeno, da un pan oscuro y denso como un agujero negro, pero si lo combinas con harina de trigo, como el de la foto de abajo, o con otra harina que tengas a mano, conseguirás resultados sorprendentes.

Nota 3: Si quieres hacer un pan con masa madre, aquí te dejo las indicaciones preparar la masa madre en en siete días:

Dia 1: Mezclamos en un bol dos cucharadas de harina integral (yo usé de centeno, aunque vale de cualquier otro cereal, y también sirve la garina blanca, si no tienes integral, solo que tardará un poco más en fermentar) y un chorrito de agua. Lo dejamos 24 h tapado con un paño y fuera de la nevera.

Día 2: Lo removemos bien.

Día 3, 4, 5, 6, 7: le echamos una cucharada de harina cada día y un poco más de agua, y removemos…, es decir, alimentamos la masa. Si todo va bien saldrán burbujas y desprenderá un olor ácido. Hasta este punto no hace falta pesar nada. Para hacer un pan de un kilo (aproximadamente) hacen falta unos 50 g de masa madre. Esta masa madre ya se puede agregar directamente a la masa del pan, sustituyendo a la levadura, pero como está muy ácido, y hasta un poco picante, lo que suele hacerse es crear un fermento a partir de la masa madre, que será más suave. Esto se hace con una cucharada bien colmada de masa madre (unos 50 g), 50 g de agua y 100 g de harina de trigo de fuerza. Con lo que tendremos 200 g de ese fermento para usar en el pan (hay que dejarlo unas 6 horas hasta que fermente bien, y restar lo que pesa el fermento de la cantidad de harina y agua y pan, mitad de cada). Para conservar la masa madre se alimenta cada dos o tres días como hemos visto (agua, harina y mueve mueve). No hace falta meterla en la nevera si haces panes habitualmente. Si los haces de pascuas a ramos la puedes conservar en la nevera, cuando la necesites la sacas (la que vayas a usar, claro), la deja unas horas para que pierda el frío, la alimentsa, y haces el fermento que ya hemos visto. La masa madre se puede congelar y dura años. Y lo de ir retirando una parte cada vez que se alimenta es simplemente para que la masa madre no se desmadre de cantidad, porque si alimentamos y no usamos no dejaría nunca de crecer y se convertiría en una masa terroríficamente grande, como en aquella peli…

Curry de champiñones y guisantes con crema de anacardos (V)

Ingredientes para cuatro:

– 1 taza guisantes congelados o de bote.
– 200 gramos de champiñones o 1 bandeja.
– 200 gramos salsa tomate casera.
– 100 gramos anacardos o cacahuetes (o si no tienes puedes ponerle leche de coco).
– 1/2 cebolla (o una cucharada de cebolla en polvo).
– 1 diente de ajo (o una cucharada de ajo en polvo)
– Especias al gusto: Yo le puse sal, pimienta, comino, cayena (o algo picante, tipo ají, tabasco o chili), cúrcuma, curry en polvo y jengibre en polvo o fresco. ⠀

Elaboración:

Remojar 1/2 taza (70 gramos) de anacardos y reservar el resto para agregar picadas. En una cazuela ponemos un chorro de aceite de oliva y sofreímos la cebolla unos minutos. Cuando empiece a dorar agregamos la salsa de tomate y las especias. Mezclamos bien y ponemos los champiñones laminados, los guisantes y el agua. Dejamos cocer 10 minutos. Mientras, colamos y trituramos los anacardos con un poco de agua hasta que se forme una crema untuosa. Añadimos la crema de anacardos (también le van las castañas de caju) a la olla y volvemos a mezclar con brío. Picar el resto de los anacardos agregarlos al curry. También podemos reservar unos pocos para adornar por encima cuando presentemos el plato. Apagamos el fuego, tapamos la cazuela y dejamos un rato para que se mezclen bien los sabores antes de servir. Lo ideal es acompañar el curry con con arroz basmati y un rico naan (pan crujientito indio) o pan de pita si te has quedado sin naan.

Patatas asadas al aroma de romero con alioli de judías blancas y anacardos (V)

Ingredientes:

– 4 patatas medianas.

– Sal, aceite, pimienta, orégano, romero.

Para el Alioli de judías:

– 100 g de judias blanca cocidas (de bote, no te compliques).

– 1 dientón de ajo.

– 1 puñadito de anacardos (o almendras, o avellanas…)

– 1 chorrito juicioso de limón.

– 1 cucharada de AOVE.

– 2 cucharadas de levadura nutricional o de cerveza (o una y una).

– 1 cucharada de agua.

Elaboración:

Rajamos las patatas al medio, las sazonamos con las especias, el aceite, el romero (opcionalmente les puedes poner también una rodajita de tomate, le va que ni tintao). Las metemos al horno media hora a 180 grados, tapadas con papel de aluminio, que luego quitamos y dejamos 10 minutos más, hasta que estén tiernas. Una vez que estén en su punto sacamos, agregamos el alioli, y a zampar.

Para el alioli solo hay que poner todos los ingredientes en el vaso de la batidora y darle candela hasta que quede bien fino y untuoso.

Nota: Yo, por mi cuenta y riesgo, le añadí perejil y una pizca de kala namak, y quedó chupilusqui.

Nota 2: Para acomodar las patatas las puse sobre una cama de berenjena blanca nariguda.