Archivo de la categoría: Recetas fáciles

Polvorones de canela (V)

Ingredientes:

– 200 mililitros de aceite (mitad de oliva y mitad de girasol).

– 1 cucharadita de canela.

– 350 gramos de harina.

– 125 gramos de almendras molidas (y si quedan algunos trocitos, chachi piruli).

– 1 cucharadas de sirope de ágave (o el sirope que tengas, y si no tienes pues nada, sin sirope).

– 100 gramos de azúcar moreno (mejor glass, si no tienes también vale azúcar blanco)

Elaboración:

Mezclamos todos los ingredientes en un bol hasta obtener una masa compacta y algo pegajosa. Cogemos pequeñas porciones de la masa (tienen que salir unos 20 polvorones), hacemos una bola y le damos la forma que más nos guste. Colocamos los polvorones en una bandeja con papel para hornear y les espolvoreamos sésamo, anís en grano o ajonjolí.

Los metemos en el horno (previamente precalentado) a 170 grados durante unos 25 ó 30 minutos en la parte baja, con calor arriba y abajo. El tiempo puede variar algo en función del horno, en el mío se hacen en 25 minutos.

Sacamos los polvorones y los dejamos enfriar, hay que tener en cuenta que al enfriarse se endurecen, la clave está en conseguir que queden doraditos, pero no crudos.

Nota: Si los untas con un poco de sirope de ágave (o similar) y les pones unas almendras laminadas por encima los conviertes en perrunillas.

Donuts veganos (V)

Ingredientes para ocho donuts:

Para la masa:

– 240 g harina.

– 20 g de azúcar (5 cucharaditas), panela o el endulzante que quieras.

– 1 sobre levadura seca (7 g).

– 130 ml leche vegetal (de soja o avena).

– 20 g aceite girasol.

Para la cobertura

– Azúcar glass.

– Margarina (una cucharada).

– Agua caliente (la que pida).

(Yo le puse de cobertura la gelatina de membrillo que tenía zascandileando por la nevera y quedaron deliciosos).

Elaboración:

Calentamos la leche (unos 30 segundos en el micro, no debe estar muy caliente o desactivaremos la levadura), disolvemos la levadura y 5 g de azúcar (1 cucharadita), esperamos 5 minutos.

En un bol echamos la harina, añadimos el azúcar, el aceite de girasol y vamos añadiendo la leche vegetal con la levadura poco a poco y removemos la mezcla con una cuchara de madera.

Integramos bien y terminamos amasando con las manos unos minutos. Hacemos una bola y dejamos reposar en el bol tapado con un paño por 1 hora. Pasada 1 hora, habrá doblado su volumen y ya podremos amasar para quitar el aire y dividir la masa en 8 porciones iguales (mitad, mitad, mitad y mitad). Una vez que tengamos las bolas hacemos un agujero en el centro y le damos forma de donut. Dejamos que reposen así unos 15 minutos para que crezcan un poco y mientras preparamos la cobertura.

En un bol, echamos el azúcar glass, derretimos una cucharadita de margarina en el microondas y lo añadimos. Poco a poco vamos añadiendo cucharaditas de agua caliente hasta que tengamos la consistencia deseada.

Calentamos aceite de girasol en una sartén o cazo pequeño. Y freímos los donuts un minuto o minuto y medio por cada lado, hasta que veamos que están dorados. Conforme vayamos sacando los donuts, los escurrimos y los pasamos al bol con la cobertura.

Finalmente les damos vuelta y vuelta para que se impregnen por ambos lados, ponemos en una rejilla para que escurra la cobertura sobrante, y a gozar.

Papanesa -veganesa de patata- (V)

Ingredientes:

– 1 papa mediana cocida y tibia.

– 1 ajo hermoso.

– 1 chorrito de limón.

– 1/3 de taza de aceite de girasol (unos 80 ml, si calculamos 250 ml por taza. Yo le puse un vasuco de los de chupito bien colmado).

– 1/3 taza agua (también le puse un vasuco bien colmado…, yo es que calculo mejor en vasucos).

– Sal al gusto (23 arreones de salero, le di).

– Opcionalmente le puedes poner un pellizco de kala namak y unas hojas de perejil.

Elaboración:

Tan fácil como hervir la patata hasta que esté bien blandita, dejarla atemperar un poco antes de pelarla y ponerla con el resto de los ingredientes es el vaso de la batidora. Ya solo queda darle candela hasta que quede una textura untuosa.

Pan casero, con harina normal y casi sin amasar (V)

Ingredientes:

– 500 g de harina normal (si tienes de fuerza chachi, pero si no, allá penas).

– 300 ml de agua templada.

– 10 g de panela o azúcar.

– 10 g de sal.

– 2 cucharadas de aceite de oliva.

– 1 sobrecito de levadura.

Elaboración:

Mezclamos la levadura con el agua tibia, el aceite y el azúcar en un recipiente grande y le damos varilla hasta que todo quede bien disuelto. Ponemos una parte de la harina (yo le puse 6 cucharadas colmadas, unos 200 g) y volvemos a darle varilla hasta que no queden grupos. Tapamos con un trapo limpio y dejamos reposar media hora. Pasado ese tiempo la masa tendrá burbujas y habrá crecido, le ponemos el resto de la harina, la sal, y lo mezclamos con una cuchara de palo hasta que nos quede una masa manejable. La amasamos con las manos aceitadas y un poco de harina en la tabla o el mármol para trabajarla mejor y le metemos mano dos o tres minutos. Volvemos a dejarla tapada con un trapo limpio y nos olvidamos de ella al menos una hora (cuanto más nos olvidemos más crecerá). Finalmente le damos otro amasadito breve para quitarle el aire, le ponemos unas semillas si nos apetece, colocamos sobre papel de hornear aceitado en la bandeja del horno, le damos un par de cortes y espolvoreamos con harina para darle un aire rústico, y cubrimos con un bol de cristal aceitado (para que retenga la humedad y quede crujiente y esponjoso). En unos 59 minutos a 200 grados desde horno frío tendría que estar listo (aunque si no lo está déjalo un poco más, que siempre conviene aplicar un poco de sano escepticismo a todo lo que nos cuentan).

Nota: Para cuando tenga una col y harina de centeno haré lo que me contó Josefina que hacía su madre para la masa madre (valga la redundancia): Separaba una pedacito de la masa del pan, hacía una bolita, lo embadurnaba con harina, lo cubría un par de días con unas hojas de col para que se fuera secando y fermentado, y cuando estaba seco por fuera y semilíquido por dentro le desprendía la corteza a la bolita y le ponía lo de dentro (una sustancia viscosa como los textos de Amador Fernández-Savater, que diría el gran Ángel Zapata) a la nueva masa…, y así cada vez que hacía pan. Según Josefina. en su pueblo se hacía una vez al mes pan de centeno, es decir, que el pan se conservaba, al menos, treinta días, no como el de ahora, que compramos unos panes efímeros crujientes de mañana y marmóreos de noche. Era illo tempore, ahora Josefina me confiesa que ya no hace masa madre…, amasa/reposa, amasa/reposa, amasa/reposa…, y hornea.

Nota 2: Este pan lo puede hacer con cualquier harina o mezcla de harinas. Atrévete a probar. Ten en cuenta que las harinas integrales dan unos panes más densos y consistentes. El de harina integral de centeno, da un pan oscuro y denso como un agujero negro, pero si lo combinas con harina de trigo, como el de la foto de abajo, o con otra harina que tengas a mano, conseguirás resultados sorprendentes.

Nota 3: Si quieres hacer un pan con masa madre, aquí te dejo las indicaciones preparar la masa madre en en siete días:

Dia 1: Mezclamos en un bol dos cucharadas de harina integral (yo usé de centeno, aunque vale de cualquier otro cereal, y también sirve la garina blanca, si no tienes integral, solo que tardará un poco más en fermentar) y un chorrito de agua. Lo dejamos 24 h tapado con un paño y fuera de la nevera.

Día 2: Lo removemos bien.

Día 3, 4, 5, 6, 7: le echamos una cucharada de harina cada día y un poco más de agua, y removemos…, es decir, alimentamos la masa. Si todo va bien saldrán burbujas y desprenderá un olor ácido. Hasta este punto no hace falta pesar nada. Para hacer un pan de un kilo (aproximadamente) hacen falta unos 50 g de masa madre. Esta masa madre ya se puede agregar directamente a la masa del pan, sustituyendo a la levadura, pero como está muy ácido, y hasta un poco picante, lo que suele hacerse es crear un fermento a partir de la masa madre, que será más suave. Esto se hace con una cucharada bien colmada de masa madre (unos 50 g), 50 g de agua y 100 g de harina de trigo de fuerza. Con lo que tendremos 200 g de ese fermento para usar en el pan (hay que dejarlo unas 6 horas hasta que fermente bien, y restar lo que pesa el fermento de la cantidad de harina y agua y pan, mitad de cada). Para conservar la masa madre se alimenta cada dos o tres días como hemos visto (agua, harina y mueve mueve). No hace falta meterla en la nevera si haces panes habitualmente. Si los haces de pascuas a ramos la puedes conservar en la nevera, cuando la necesites la sacas (la que vayas a usar, claro), la deja unas horas para que pierda el frío, la alimentsa, y haces el fermento que ya hemos visto. La masa madre se puede congelar y dura años. Y lo de ir retirando una parte cada vez que se alimenta es simplemente para que la masa madre no se desmadre de cantidad, porque si alimentamos y no usamos no dejaría nunca de crecer y se convertiría en una masa terroríficamente grande, como en aquella peli…

Curry de champiñones y guisantes con crema de anacardos (V)

Ingredientes para cuatro:

– 1 taza guisantes congelados o de bote.
– 200 gramos de champiñones o 1 bandeja.
– 200 gramos salsa tomate casera.
– 100 gramos anacardos o cacahuetes (o si no tienes puedes ponerle leche de coco).
– 1/2 cebolla (o una cucharada de cebolla en polvo).
– 1 diente de ajo (o una cucharada de ajo en polvo)
– Especias al gusto: Yo le puse sal, pimienta, comino, cayena (o algo picante, tipo ají, tabasco o chili), cúrcuma, curry en polvo y jengibre en polvo o fresco. ⠀

Elaboración:

Remojar 1/2 taza (70 gramos) de anacardos y reservar el resto para agregar picadas. En una cazuela ponemos un chorro de aceite de oliva y sofreímos la cebolla unos minutos. Cuando empiece a dorar agregamos la salsa de tomate y las especias. Mezclamos bien y ponemos los champiñones laminados, los guisantes y el agua. Dejamos cocer 10 minutos. Mientras, colamos y trituramos los anacardos con un poco de agua hasta que se forme una crema untuosa. Añadimos la crema de anacardos (también le van las castañas de caju) a la olla y volvemos a mezclar con brío. Picar el resto de los anacardos agregarlos al curry. También podemos reservar unos pocos para adornar por encima cuando presentemos el plato. Apagamos el fuego, tapamos la cazuela y dejamos un rato para que se mezclen bien los sabores antes de servir. Lo ideal es acompañar el curry con con arroz basmati y un rico naan (pan crujientito indio) o pan de pita si te has quedado sin naan.

Patatas asadas al aroma de romero con alioli de judías blancas y anacardos (V)

Ingredientes:

– 4 patatas medianas.

– Sal, aceite, pimienta, orégano, romero.

Para el Alioli de judías:

– 100 g de judias blanca cocidas (de bote, no te compliques).

– 1 dientón de ajo.

– 1 puñadito de anacardos (o almendras, o avellanas…)

– 1 chorrito juicioso de limón.

– 1 cucharada de AOVE.

– 2 cucharadas de levadura nutricional o de cerveza (o una y una).

– 1 cucharada de agua.

Elaboración:

Rajamos las patatas al medio, las sazonamos con las especias, el aceite, el romero (opcionalmente les puedes poner también una rodajita de tomate, le va que ni tintao). Las metemos al horno media hora a 180 grados, tapadas con papel de aluminio, que luego quitamos y dejamos 10 minutos más, hasta que estén tiernas. Una vez que estén en su punto sacamos, agregamos el alioli, y a zampar.

Para el alioli solo hay que poner todos los ingredientes en el vaso de la batidora y darle candela hasta que quede bien fino y untuoso.

Nota: Yo, por mi cuenta y riesgo, le añadí perejil y una pizca de kala namak, y quedó chupilusqui.

Nota 2: Para acomodar las patatas las puse sobre una cama de berenjena blanca nariguda.

Seitán encebollado con alioli al estilo burgalés (V)

seitanencebolladoconalioli

Ingredientes:

– 300 g de seitán casero (o comprado).

– 1 cebolla hermosa.

– 1 ajo.

– 1 chorrito de salsa de druida, marmite diluido en agua o tamari.

Alioli vegano (casero o comprado).

– Aceite de oliva, una hoja de laurel, sal y pimienta.

Elaboración:

Se corta el seitán en lascas finas (en una mandolina, o a cuchillo si lo tienes de acero valyrio), mientras tanto vamos dorando la cebolla cortada en juliana en una sartén con aceite de oliva. Por otro lado ponemos el ajo bien picado en otra sartén con una hoja de laurel, añadimos el seitán en lascas, doramos, apagamos, ponemos el chorrito de salsa de druida (o marmite diluido, o tamari, o salsa de soja) y reservamos. Cuando la cebolla esté bien doradita mezclamos con el seitán y servimos todo con alioli vegano.

Nota: Esta misma receta se puede hacer aún más rica y sencilla añadiendo en la misma sartén con un poco de aceite de oliva la cebolla cortada en juliana, unas láminas de champiñón (o la seta que más te guste), y cuando empiecen a dorar el seitán cortado en lascas…, aderezamos con sal, pimienta, y bien de salsa de druida, y finalmente acompañamos de un rico alioli de anacardos y pipas. Me lo acabo de comer y me ha parecido una experiencia cuasiorgásmica.

Paté de anacardos y aceitunas (V)

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Ingredientes:

– Unos 150 g de anacardos crudos.

– 1 puñado de aceitunas verdes rellenas de pimiento.

– 1 cucharadita de levadura nutricional.

– 1 cucharadita de ajo en polvo.

– 1 cucharadita de cebolla en polvo.

– 1 cucharadita de pimentón.

– 1 pizca de nuez moscada.

– 1 cucharadita de marmite diluido en agua o tamari.

– 1 cucharadita de agar agar que diluiremos en agua caliente.

– Sal al gusto (yo le puse una cucharadita).

Elaboración:

Hidratamos los anacardos al menos 2 horas. En una cazuela ponemos a hervir un vaso de agua con el agar unos 5 min. Trituramos el resto de ingredientes, vamos agregando poco a poco el agua con agar, batimos todo para que se mezcle bien (menos las aceitunas, que agregaremos enteras o cortadas en rodajaa al final). Ponemos todo en un molde y dejamos enfriar hasta que endurezca y tome una consistencia de paté.

Nota: Si le cambias las aceitunas, por otro ingrediente que te guste (shitake, champiñones, pimientos de piquillo…) puedes hacer patés de mil un sabores.

Nota 2: A esta misma receta lo pones un poco más de agar agar (la cantidad exacta es ensayo y error, yo le puse dos cucharaditas y media), un chorrito de líquido de remolacha y un par de cucharaditas de concentrado de tomate, y tienes una mortadela vegana de rechupete.

Ahumaditos de tofu (V)

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Ingredientes:

– 1 bloque de tofu duro.

– Aderezo para marinar (aceite de girasol, vinagre de arroz o manzana, marmite diluido [si tienes, que deberías], tamari o salsa de soja, ajo y cebolla en polvo, pimientas negra y blanca, pimentón ahumado, un chorrito de sirope de arce… Si se te ocurre algo más, no te cortes, pónselo. Yo le puse tomillo salsero y finas hierbas).

Elaboración:

Cortamos el tofu duro en láminas lo más finas posibles, preparamos el aderezo con el resto de los ingredientes, y los sumergimos en él. Dejamos marinar al menos una noche y luego secamos en horno sobre un papel vegetal…

[Inciso]: te contaré un secreto, pero no se lo chives a nadie, por fi. Yo el toque ahumado, en lugar de con humo líquido, se lo di con unas berenjenas que carbonicé (sin querer, claro, soy despistado, pero no idiota) sobre el papel vegetal. Aproveché ese intenso aroma a humo berenjenero para, ya con el horno apagado, aunque caliente, deshidratar los ahumaditos… [Fin del inciso].

Una vez deshidratados y ahumados, se pasan por la sartén con un poco de aceite de oliva virgen a fuego fuerte hasta que se queden doradísimos. Si te parece buena idea los puedes regar con un poco del marinado, que es una bomba atómica de sabor.

Nota: Si te da mucha pereza el deshidratado, sáltatelo y a la sartén con ellos, que tampoco hay que ser tan obediente.

Nota 2: El caldito del marinado va que ni tintao para aderezar otros platos…, seitán, verduras a la plancha o al horno, heura o unas patatas fritas…

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Pizza Fragaria (V)

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Ingredientes:

Para la masa:

– 6 cucharadas de harina (la que tengas).

– 1 chorrito de aceite.

– 1 pizca de sal.

– El agua que pida (hasta que quede una masa elástica y que no se pegue).

– Opciones creativas. Yo le puse orégano, un poco de tomate casero y, sé de buena tinta, porque me lo ha soplado una musa, le va que tintás unas aceitunitas negras muy bien picadas. Ahora mismo se me está ocurriendo ponerle el líquido de las aceitunas negras en lugar de agua, o mitad y mitad…, ya veré.

Para ponerle por encima:

Salsa de tomate casera.

– Champiñones laminados.

– Aceitunas negras.

– Especias al gusto. Para mi gusto las que mejor le van son: orégano, ajo en polvo, cebolla en polvo y pimienta negra.

Elaboración:

Ponemos las 6 cucharadas de harina en un cuento, hacemos un cráter estromboliano, agregamos chorrito de aceite de oliva, una pizca de sal, y agua (o, si te atreves, un poquito del líquido de las aceitunas negras) hasta darle una textura que no se pegue. Amasamos hasta que no le quedes grietas y dejamos reposar al menos media hora (puedes enriquecer la masa con un poco de orégano, tomate frito casero, trocitos de aceituna negra bien picada…) Una vez reposada la masa, la ponemos sobre una tabla espolvoreada con harina y la estiramos a tope (el truco es estirarla muy fina para que quede bien crujiente). Una vez bien estirada la ponemos sobre un papel de hornear en la bandeja del horno, añadimos la cobertura (salsa de tomate casero, aceitunas negras y champiñones fileteados; de especias orégano, ajo, cebolla en polvo, y pimienta. Agregamos al final un chorrito de aceite de oliva virgen y 25 minutos al horno a 200 grados.

Nota: Concretamente esta pizza queda mejor sin veso. Lo que si le iría bien, se me está ocurriendo, son unas alcaparras.

Nota 2: ¿Por qué fragaria…? Por la forma, que salta a la vista antes que a la boca… 😉

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